La elección del fotógrafo

DESVARÍO PREVIO: ¿debería hacer dicho “de la fotógrafa”, para ser lingüisticamente correcta? Nunca sé que hacer con estas cosas. Cuando yo estudiaba gramática, el masculino servía como genérico para ambos sexos, aunque ahora parezca que está mal visto utilizarlo… Creo que la Real Academia debería tomar cartas en el asunto y eliminar de una vez por todas los indicativos de género que tiene nuestro idioma, para no tener que complicarnos tanto la vida (por ejemplo, este titular, según la corriente lingüística de lo político y socialmente correcto, debería haber sido algo así como “la elección del fotógrafo o de la fotógrafa”… lo encuentro cursi, ridículo y ¡¡¡un auténtico rollo!!!)

En el post anterior colgué una foto de Cuba para ilustrar el “cambio de aires” del blog y seleccioné y colgué otras cuantas en la galería. Al hacerlo, tuve dudas sobre qué fotos poner en la selección y estuve reflexionando un poco sobre lo que quería transmitir con mis fotos (principalmente las sensaciones e impresiones que me llevé de esa estancia) y sobre cuál era la mejor manera de hacerlo a través de la imagen.

No se trataba de una reflexión gratuita. En la misma semana en que hice la selección asistí a dos eventos relacionados con el título del post, “la elección y la interpretación de la imagen”:

En primer lugar, dentro de mi programa de doctorado, a una sesión del seminario sobre Documentación Audiovisual en la que se habló de la “lectura de las fotos e imágenes” y de las múltiples interpretaciones que pueden tener en función del contexto.

En segundo lugar, a un cine-forum en el que se vió y comentó Suite Habana, de Fernando Perez. No sé si la habéis visto (particularmente creo que si no habéis hecho no os habéis perdido gran cosa), pero se trata de una película realizada en tono “documental objetivo” (concepto en el que no creo, como más adelante os explico), que muestra 10 historias cortas de vida (un día en la vida de 10 personajes corrientes) únicamente a través de la imagen y de la música, sin utilizar ningún tipo de diálogo ni hilo narrativo evidente.

v_suite-habana

El debate se centró en la imagen de Cuba que se transmite a través de esas imágenes, en la supuesta intención del autor al escoger precisamente esas historias y esas imágenes y no otras, y en la interpretación que el espectador le da a la película y a las historias en función de su conocimiento y experiencia previa con la realidad social de la isla.

Lo que se narra en Suite Habana es, probablemente, una parte de la realidad cubana. No lo niego. Pero esa realidad no creo que sea la predominante.

Cualquiera que conozca un poco Cuba y que se haya paseado por allí con los ojos abiertos y sin demasiados prejuicios puede advertir que los personajes no son gente corriente y las historias no reflejan el modo de vida predominante en la isla. “Echo mucho en falta el Son y la música cubana, alegre y pachanguera, que forma parte de la realidad cotidiana de la gente” comentaba una de las asistentes al cine-forum. Echo en falta la alegría, la luz y la calidez de la gente que me ha rodeado cada una de las veces que he estado allí, digo yo misma.

Y eso supone la principal elección del cineasta, que nos da una visión en imágenes de solo ciertas realidades, sin tratar de hacer un panorama general. Y creo que se trata de una elección muy consciente – aunque en absoluto entro a juzgar, ni tan siquiera a imaginar sus motivos – porque podría haber mostrado cualesquiera otras historias y otros personajes, pero ha preferido centrarse en esos específicamente.

Es una película que juega a ser aparentemente neutra, pero en realidad solo es ambigua. La narración es aparentemente objetiva pero para la gran mayoría de los espectadores del “mundo occidental desarrollado” transmite un mensaje claro de tristeza, pobreza y desesperanza.

Creo que el director ha jugado con los estereotipos sobre Cuba sabiendo cómo y en qué sentido iban a influir en la interpretación que se daría a esas historias. Creo que sabía en qué medida desde fuera íbamos a tratar de hacer cuadrar esas imágenes con la idea preconcebida que ya teníamos. ¿por qué si no, casi nadie repara en que el protagonista de una de las historias, un hombre hecho y derecho, deja su profesión y su trabajo para dedicarse a cuidar a su hijo, y puede permitirse el lujo de hacerlo?, ¿quién de nosotros tendría aquí, en el “mundo desarrollado” esa posibilidad de elección?

No soy ninguna experta en Cuba, pero las impresiones y sensaciones que me traje de allí son radicalmente distintas al mundo que allí se muestra: Cuba en general y La Habana en particular representan para mí un espacio de luz, de música, de gente llena de espíritu vital y de un ambiente general colaborador y participativo.

Un ejemplo: las fotos generales de la ciudad. Son cientos de fotos las que se podrían tomar de la parte antigua de la ciudad, y son cientos también las visiones de la ciudad que tienes al contemplarla desde distintos sitios y en distintas condiciones de luz.

En la galería colgué algunas fotos con vistas generales del malecón (me encanta el malecón, está siempre tan lleno de gente y de vida que te puedes pasar horas paseando y observando sin ver dos veces la misma escena); por ejemplo, ésta. Como veréis, la corrosión debida a la constante humedad y al salitre que impregna toda la ciudad (la humedad relativa del aire supera habitualmente el 90%) , junto a la peculiar luz que había ese día le dan bastante énfasis a los edificios rotos, al descascarillado de la pintura y al aspecto “gris” de las casas.

Cuba Impressions by Coral Hernandez

Ahora, compararla con la que colgué el otro día en portada… ¿percibís las mismas impresiones de La Habana y de su famoso malecón en una y en la otra foto? ¿acaso no he tomado yo una elección, un determinado partido al elegir una y no otra?

Cuba Impressions by Coral Hernandez

Dejemos ya una vez el famoso mito de “una imagen vale más que mil palabras”. Resulta de una falsedad perversa. La “objetividad” de la imagen no existe y su interpretación depende del contexto en el que se inscribe. Y el contexto, cuando no contamos con conocimientos o experiencias personales sobre un tema, lo construimos a partir de los estereotipos que nos han transmitido otros.  En su mayoría, los estereotipos creados por las corrientes ideológicas dominantes (¡caray! como ha sonado eso… pero lo dejo…).

[Perdone el lector este tono tan filosófico que me está saliendo.  El hacer un doctorado en epistemología y fundamentos teóricos de la comunicación me está marcando. Creo que después de esta experiencia ya no voy a volver a ser la misma :)]

En este contexto quisiera que mirarais las fotos que he colgado. Representan MI visión de fotógrafa. A vosotros os toca ahora elegir vuestra propia visión y sacar vuestras propias conclusiones.

En cualquier caso, espero que os gusten!

Acceso a la galería de imágenes de cuba

Acerca de Coral

En otra época fui fotógrafa de jazz, aunque desgraciadamente, nunca pude vivir de ello. Colaboré como free-lance en diversos medios de comunicación electrónicos y digitales. Soy profesora universitaria y consultora de investigación, y en este año 2012 he leído, por fin, mi tesis doctoral. Me apasiona la tecnología y soy defensora a ultranza de los programas de código abierto.
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2 respuestas a La elección del fotógrafo

  1. josé Dos Santos dijo:

    un saludo desde La Habana

  2. josé Dos Santos dijo:

    saludos Coral. Muy interesante tu blog, al cual ingreso por vez primera. Le dedicaré tiempo para apreciarlo en detalles.
    Espero saber de ti
    saludos desde La Habana

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